martes, 9 de noviembre de 2010

EL CHOCOLATE DE EL BULLI

Había estado antes en elBulli y aunque la experiencia gastronómica había sido fabulosa, todo un espectáculo de sabores, olores, colores, texturas, etc. no había tenido gusto chocolatero.

El sábado estuve comiendo con unos amigos en el restaurante de Ferran Adrià y Juli Soler. Tuvimos la suerte de disfrutar de una comida en lugar de una cena y así disfrutar también del entorno. El menú de otoño fue increíble y mi pareja y yo coincidimos en que era el mejor que habíamos probado. 
No voy a describir los platos aquí porque no viene al caso: éste es un blog de chocolate y encontraréis fotos y descripciones de muchos platos en otros blogs. Yo sólo mencionaré dos platos de caza en los que se incluyó chocolate ¡y la traca final!
Después de comer una cabeza y un muslo de tordo -sí, tordo, nunca hubiera imaginado mascar y engullir la cabecita de un pájaro- llegó un capuccino de caza con chocolate. En el fondo estaba el sabor fuerte de la caza; la espuma era cacao de 90%. No me satisfizo del todo por el potente sabor animal.
La mancha la saqué a propósito.


Sí me gustó la bolsa de cardamomo para oler (nos recordó a bosque, a chimenea), con una tórtola con salsa de mora y foie con un risotto de moras y salsa de liebre en cuchara; entendí que algo de chocolate debía de haber en este plato.


Uno de los cinco postres consistió en dos filipinos fríos de chocolate con un 90% de cacao relleno de coco casi líquido.

Pero la sorpresa vino después de los postres. Esperaba petit fours, que hubiera alguno de chocolate. Como no había leído nada del menú los ojos casi se me salieron de las órbitas.   
Apareció una inmensa caja de chocolate. Parecida a una caja de herramientas o a un costurero, con dos cajones a cada lado. Había visto algún documental sobre elBulli pero por lo visto, no la parte en la que aparece la famosa caja, que la sirven desde hace un año. Un equipo de siete personas comandadas por Mateu Casañas, jefe de pastelería, elabora su contenido a diario.

Describo el desfile de chocolates.
Bandeja superior
Fila de maíz y chocolate blanco. Fresas liofilizadas bañadas en chocolate blanco, fresa liofilizada con forma de coral, esponja de fruta de la pasión con yogur y chocolate blanco, tabletas de chocolate negro y chocolate con leche y frutos secos, tabletas de chocolate con fresa, con fresa, monedas de soja y chocolate blanco, monedas de chocolate negro con albaricoque y con mango.

Cajón derecho
Fila de falsos cacahuetes de sésamo blanco con grosella garrapiñada y cacao en polvo, trufas de coco huecas con cacao, cereza marena liofilizada con avellana y chocolate negro (sabor algo picante).  Todos con lecho de virutas de cacao.

Cajón izquierdo
Lingotes de chocolate negro con licor de mandarina, hojas de chocolate negro con hoja menta, feulletine o galletita con chocolate y menta con forma de hoja.


Los probé todos (menos el de fruta de la pasión; soy alérgica) e incluso repetí y  “tripití”. La pena es que no pudimos llevarnos la caja a casa. Tenían que haber pensado en un formato que permitiera llevarnos el resto de los chocolates. Aunque quedaron pocos y alguno cayó en el bolso de mi amiga y en el mío.
Soberbio, espectacular, divino.
Esa misma noche tuvimos una cena de unos amigos a la que no podíamos faltar. Hay fechas que no se eligen. Llegué con el estómago perfecto después de tan maravillosa comida porque tampoco bebí mucho alcohol. A elBulli se va a comer y no a beber. Cené muy bien (un postre de chocolate) y al día siguiente seguía sin tener molestias. Eso sí, me encontraba cansada.
Guardaré este recuerdo gastronómico, con la compañía genial de mi marido y mis amigos. Celebrar la amistad con un encuentro en elBulli y con un broche de chocolate es para dar gracias.

3 comentarios:

  1. Anónimo9/11/10

    ays,.... que envidia

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  2. No doy crédito. ¿De veras pudiste "tripitir"?

    La caja es espectacular.

    Seguramente sea una de esas cenas que nunca se olvidan.

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  3. Yo tampoco me creía cómo podía estar degustando tanto chocolate, después de una magnífica cena. Quizás por la presentación, el ambiente y el hecho de encontrarme en un lugar único. Mi madre diría que por gula ;-)

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