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martes, 22 de diciembre de 2015

MARIDAJE DE CHOCOLATE ARA CHOCOLAT Y VINOS DE GRAMONA

Organizo mis catas con chocolates bean to bar que me gustan por su calidad, sus aromas y sabores. Uno de ellos es Ara Chocolat, con laboratorio en París. Tienen chocolates de distintos orígenes y los elabora Andrés Zakhour, fabricante de chocolate, chocolatier torréfacteur o chocolate maker, según la terminología usada en distintos países.

Lo que le diferencia es que al trabajar según el proceso bean to bar (literalmente del haba de cacao a la tableta) en lugar de comprar una cobertura de chocolate ya hecha a otra empresa, fundirla y elaborar sus tabletas, él compra las habas de cacao, las tuesta, las tritura y las concha para elaborar su propia cobertura de chocolate. Este proceso de fabricación más artesano permite contactar directamente con el cultivador del cacao: controlar el origen y fermentación de las habas, su secado, en definitiva, su calidad. Y al poder tostar y conchar de un modo determinado, puede otorgarse una doble personalidad al chocolate final.

He realizado varios maridajes con chocolates de distintos tipos y orígenes de Ara Chocolat (Ecuador, Chiapas, Madagascar, Trincheras, Criollo Porcelana, Criollo Guasare, Trinitario Guasare; los últimos cuatro de Venezuela) y tengo pendiente probar otros chocolates hechos con cacao de Jamaica, Costa Rica, Belice, India y Venezuela (Agua Fría).

En los dos últimos maridajes hemos combinado cuatro chocolates de tres orígenes de Venezuela, uno de los países del mundo con mejor reputación por su cacao, con cuatro excelentes vinos de Gramona, con bodegas ubicadas en el Penedès, concretamente en Sant Sadurní d'Anoia. Los vinos han sido seleccionados por Lluís Prats, director comercial y sumiller de Gramona especialmente para estos chocolates. 



En un reciente maridaje impartido en Vitoria por la periodista especializada en vinos Yolanda Ortiz de Arri explicó las características de estos vinos y dirigió el maridaje con entretenidas y precisas explicaciones a la vez. En esta entrada del blog simplemente hay un resumen de las notas principales de ambos productos. Procedentes de agricultura ecológica y en el caso de Gramona, además de viticultura biodinámica.

-Trinitario Guasare 72%. Aromático en nariz, destaca por una explosión de acidez en boca, con frutos rojos y tropicales, con un toque ahumado al final. Se maridó con un vino Gramona Gra a Gra Chardonnay y Sauvignon Blanc 2011, en nariz con notas de cítricos, frutos exóticos y melocotón, entre otros, así como perfumes florales, de rosas y azahar; inconfundible sutileza de la Botrytis cinerea o podredumbre noble. Un vino dulce en boca, con acidez integrada y largo final.

-Criollo Porcelana 70%. Este chocolate fue premio bronce en los International Chocolate Awards 2015 en la categoría micro-batch o pequeña producción. Destaca por aromas a caramelo, no demasiado fuerte en nariz. En boca se nota avellana (recuerda a turrón) y un poco a mousse de chocolate. Con un retrogusto a nuez que perdura. Se maridó con Gramona Vi de Glass Gewürztraminer 2008. De similares características a los vinos de hielo, con notas cítricas y frutos exóticos y delicado perfume floral. Un vino dulce, con gran fluidez y una acidez sorprendentemente integrada.

-Trinitario Trincheras 75%. Con toques de miel, nuez, madera y tabaco y un retrogusto ahumado que perdura. Se maridó con un delicioso cava dulce, Gramona Gran Cuvée de postre. En nariz destacó por sus cítricos acaramelados y flores blancas y recuerdos de panadería. En boca se apreciaron notas tostadas y frutales, con frescura y buena acidez. Es un cava con un toque de licor jerezano típico del sistema de crianza y solera de las barricas de Gramona usadas durante generaciones.

-Criollo Guasare 72%. De aromas afrutados, con notas de lima, en boca empieza con frutos tropicales y rojos para cambiar sorprendentemente a notas de vino -ron- y de ciruela. El retrogusto es de almendra amarga. Se maridó con el vino Gramona Gra a Gra Pinot Noir 2010, con aromas a frutos rojos, mermeladas, flores de campo mediterráneas y hierbas curativas. De una pulcra estructura tánica, con suavidad y frescura. Y con contenido en azúcar envolvente y acariciante.

-Gramona Gra a Gra Pinot Noir 2010. Vino naturalmente dulce. En nariz destaca por notas frutales: aromas a frutos rojos -frambuesa, fresas, cerezas en licor- mermeladas, flores de campo mediterráneas y hierbas curativas. En boca tiene una entrada golosa, buen peso de fruta y estructura tánica fundente, con suavidad y frescura. Seduce con su paso envolvente. Buena acidez que aporta plenitud y frescor.

La Pinot Noir es la variedad de uva más afectada por el cambio climático y precisamente por esta razón y gracias al equipo de Gramona nació el Gra a Gra Pinot Noir 1988, cuando Jaume Gramona, Director Técnico de Gramona, recién llegado de la Borgoña, plantó el primer viñedo de Pinot Noir experimental del Penedès. Doce años más tarde, en el verano de 2009, observó cómo este viñedo estaba sobremadurando, debido sobre todo al aumento de las temperaturas, que dificultaban la simultaneidad de la maduración fisiológica y tecnológica, es decir, la óptima maduración de las pepitas y de la piel. Pero lo que fue un obstáculo se convirtió en una ganancia. Se consiguió así el Gra a Gra Pinot Noir, un vino afrutado, de gran intensidad aromática y con un buen potencial de guarda.


Estos vinos y este cava de postre son ideales para tomar con postres de chocolate como tarta de trufas, tarta Sacher, brownie, coulant de chocolate pero también pueden maridarse con turrones, algunos quesos o foie. Para más información puede consultarse la página web de Gramona, donde pueden descargarse las fichas técnicas.

Ara Chocolat, ubicada en París, apuesta en su mayoría por ingredientes orgánicos para resaltar el sabor de cada variedad de cacao usada y concienciar sobre la protección de los ecosistemas donde crecen los árboles de cacao. Compra directamente a productores locales que utilizan técnicas de cultivo respetuosas y sostenibles y envuelve y embala sus chocolates en papel reciclado. Andrés Zakhour se formó como pastelero y chocolatero en Venezuela, su país de origen, donde trabajó con la prestigiosa chocolatería Franceschi, y prosiguió su formación como chef en el Reino Unido. Sus chocolates, al tratarse de una pequeña producción artesanal, se venden en tiendas exclusivas de París, Londres, por suscripciones a través de servicios especiales para amantes del chocolate y por internet directamente a través de su página. En España queda un pequeño stock en Barcelona Food Makers (Ecuador 75%, Madagascar 75%, Criollo Porcelana 70% y Trincheras 75%).



Gramona es una empresa de Sant Sadurní d'Anoia fundada en 1921, respetuosa de una larga herencia de viticultores y bodegueros y defensora de una cierta idea del cava y de una gran ambición para los vinos del Penedés. Al amor por la tradición de los vinos de un terruño de excepcional capacidad y variación se une la I+d para mejorar el trabajo en la viña y en la bodega. Gramona intenta respetar la individualidad y la libertad de ideas, fomentando la responsabilidad por el entorno social y cultural. Sus vinos se elaboran a partir de uvas de producción biodinámica.


Los maridajes tuvieron lugar en el hub gastronómico Barcelona Food Makers, Barcelona, organizado por ChocoaCom, y en el bar Zilarran, en Vitoria, organizado por Sommelier Gasteiz. Mi agradecimiento a Yolanda Ortiz de Arri, a Zilarran y a Pablo Ojeda, de Sommelier Gasteiz. Pero sobre todo, a Ara Chocolat y Gramona por su colaboración y a los asistentes a los maridajes por apreciar la excelencia de los productos.

martes, 14 de junio de 2011

CHOCOLATE DIVINO Y VINO DE ÁNGELES

Hoy escribiré sobre un maridaje que tenía pendiente. El de una exquisita tarta Sacher de Oriol Balaguer y un excelente vino Ángeles de Amaren 2006, que disfruté con tres de mis primas de Vitoria y el marido de la mayor. La ocasión lo merecía porque era antes de otro matrimonio, éste de personas, el de mi prima pequeña Ana con Alberto. Un momento divino: disfrutar de la compañía de familia y amigos en torno a la mesa, con un buen caldo de la Rioja Alavesa, obsequio de Yolanda, también vitoriana. A todos les dedico esta entrada.

No sé si los ángeles beben vino pero la primera referencia escrita de esta bebida aparece en el libro Génesis, del Antiguo Testamento. Noé, ante el inminente diluvio, construyó un arca para alojar a su familia y a cada especie animal de la tierra. En la Biblia se cuenta que comenzó a labrar la tierra, plantó una viña y…se embriagó J Hablo de la tradición judeocristiana porque es la que tenemos más cercana.

Los judíos festejan con vino muchas celebraciones; de ahí que Jesucristo lo usara en la última cena con sus amigos. Lástima que los israelitas de entonces no tuvieran chocolate (ni  tomate, ni pimientos, ni patatas, ni todos los alimentos procedentes de América). El mundo judío -y el nuestro- seguro que hubiera sido distinto J Tengo ganas de catar pronto un chocolate kosher que me ha traído de Israel mi amiga Olga. ¡Gracias, guapa!

Que el chocolate es un alimento divino lo dice el naturalista sueco Carlos Linneo, creador del sistema de clasificación de plantas y animales. Llamó Teobroma cacao (alimento de los dioses) a la planta del cacao. Otra razón  más para titular así esta entrada. Si blogger me dejara subtitular pondría Tarta Sacher de Oriol Balaguer y Tinto de Rioja Alavesa Ángeles de Amaren 2006. Pero no me deja y además, es un titular muy largo ;-)

 (A partir de aquí, ¡absténganse los que están en ayunas o a dieta! Les aconsejo que primero beban dos vasos de agua y/o lean la entrada “A dieta con chocolate”, donde se pueden bajar kilos comiendo chocolate. ¡Quien avisa no es traidor!)

AL GRANO

EL CHOCOLATE

La tarta de chocolate es soberbia: una interpretación heterodoxa de la famosa tarta Sacher del Hotel Sacher de Viena. Sobre la Original Sacher-Torte ya escribí aquí. Oriol Balaguer elabora un bizcocho de chocolate exquisito (con cacao Grand Cru) y lo rellena con trufa y mermelada de frambuesa (la usada en la Sacher original es de albaricoque).

La cobertura, de un chocolate negro excelente, está decorada con frambuesas desecadas -que le dan ese contraste ácido- y con formas de chocolate que imitan los frutos del cacao. Chocolate negro, blanco y con leche. Un rico toque visual que nos repartimos los comensales.

En resumen, una delicia de postre de chocolate que deja un buen sabor de boca. Con una tarta para 4-6 personas comemos los 5 y dejamos un trocito para Andrés, que vendrá del colegio. Este tamaño era el único que quedaba en la tienda de Les Corts, barrio de Barcelona donde vivimos mi prima Vicky y yo. El siguiente es a partir de 6 personas.

EL VINO

Después de unas riquísimas lentejas cocinadas por Vicky, el vino con el que maridamos el postre es un tinto de la Rioja Alavesa de las bodegas Ángeles de Amaren, cosecha de 2006. Amaren significa en euskera “de la madre”. Un homenaje de Juan Luís Cañas a su madre, Ángeles, ya fallecida. A ella, incansable trabadora de la bodega y del campo, le dedica esta bodega, ubicada en Villabuena de Álava.


Acabamos con la botella y como la regadera del fondo.

Elaborado con un 85% de Tempranillo y un 15% de Graciano, uvas representativas de esa zona, procedentes de viñedos de más de 40 años de edad (como yo), este vino de 14º se ha fermentado en barricas nuevas de roble francés y americano, donde ha permanecido durante 16 meses.  Tiene una producción limitada de 52.000 botellas.

Los vinos de estas variedades de uvas han sido elaborados y criados por separado, para preservar la fruta del Tempranillo y realzar la complejidad del Graciano con su carácter especiado.

Copio las notas de cata:

De color rojo picota de capa alta. Los aromas son de gran intensidad, con una carga frutal muy marcada sobre un fondo de madera y matices lácteos con notas especiadas. En boca es sabroso y expresivo, con un tanino suave y fresco, con un final largo donde aparecen recuerdos de fruta roja y negra.

No sé si maridamos bien o no. A nosotros nos gustó la combinación de vino tinto y frutal con una tarta de chocolate intenso con toques ácidos de frambuesa. El postre lo disfrutamos después de una buena comida en la que también bebimos otra botella de tinto de Rioja, un clásico Viña Tondonia. No nos embriagamos como Noé pero pasamos una buena sobremesa. Empezamos a comer tarde y acabamos tarde. ¡Menos mal que no tuvimos que volver al trabajo porque era viernes!

Tuvimos la compañía de Txentxo, precioso y apacible perro de aguas de color chocolate que nos dejó comer tranquilos.



¡¡Gracias, primas y Jose! A ver cuándo repetimos en mi casa. Otro postre de chocolate y otros vinos.
¡Lehayim! (¡por la vida!)

jueves, 28 de octubre de 2010

CHOKOREETO, OBRADOR EN LA ALMENDRA MEDIEVAL DE VITORIA

Un paseo por el casco viejo de la recién premiada capital verde de Europa nos conduce al obrador de chocolate Chokoreeto de la pastelería La Peña Dulce, una clásica confitería vitoriana fundada en 1939.

 Allí se elaboran y se exponen todo tipo de exquisiteces de chocolate. Dos mesitas y una barra permiten degustar los productos o tomar un chocolate caliente. Estaba bueno aunque me gusta más espeso; al servirse en vaso desechable puede ayudar a combatir el frío vitoriano por la calle pero en la tienda resultaría más agradable tomarlo en taza.

Las especialidades son los caracoles de chocolate con distintos rellenos (praliné, trufa o  ganache), las deliciosas trufas cúbicas (doy fe) y la Almendra Medieval. Esta es una tableta de chocolate negro o con leche con forma del casco antiguo vitoriano -una almendra- y con onzas irregulares. Le hincas el diente y saboreas un rico chocolate con almendra. Un regalo original, como me han hecho mis amigos Natalia y Manolo.

De esta tableta queda más bien poco...
También tienen piruletas de chocolate con especias y distintos frutos secos, rocas de chocolate (con almendra), músicos (medallones de chocolate con frutos secos), etc.

Los vid&vinci son unos bombones en forma de botellitas, de chocolate negro con emulsión de mousse de vino. Para Navidad elaboran figuras de chocolate: renos, muñecos de nieve, pirulís rellenos de trufa con forma de abeto, etc. Sus proveedores de chocolate son Valrhona y Barry.

Chokoreeto significa chocolate en japonés y junto a Alvaro Ortiz Murguía, tercera generación de pasteleros, trabaja Shinobu Kito, casada con un miembro de esta familia confitera vitoriana. Tiene un blog en japonés sobre pastelería con 4.000 visitas diarias.

Chokoreeto está a un paso de la catedral gótica Santa María, que en plena restauración se encuentra “abierta por obras” y merece una visita. Fue alabada por Victor Hugo y  en ella Ken Follet presentó su libro “Un mundo sin fin”. Muy cerca se pueden visitar varios palacios renacentistas, edificios como El Portalón, del siglo XV, restos de las murallas medievales, y comprobar que el casco antiguo se está revitalizando con la apertura de comercios, talleres y bares.

En La Peña Dulce –tienen dos tiendas- hacen fantásticas palmeras de chocolate (fabrican el hojaldre a diario), tartas con forma de txapela (de trufa, con almendra, bizcocho de chocolate y fideos) y el pastel vitoriano que también elaboran otras pastelerías. Este es el último postre creado por la Asociación de Pasteleros de Álava, un pastelito individual de sable relleno de bizcocho, almendra y con chocolate.


Chokoreeto
C/ Cuchillería 90

La Peña Dulce
C/ Correría 124 (cerca de Chokoreeto)
C/ San Francisco 6 (cerca del Ensanche)

Vitoria-Gasteiz