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jueves, 11 de diciembre de 2014

ARA CHOCOLAT: LA CATA

Aquí iremos al grano, a la degustación de cuatro exquisitas tabletas de chocolate de origen de Ara Chocolat, pequeño taller chocolatero de Francia reseñado en el post anterior que parte del haba de cacao y sigue todo el proceso para elaborar sus productos.



Cada barrita de 27 g se compone de 5 trozos ya partidos. En realidad no es una tableta, ya que los trozos se componen a su vez de cuadraditos de fácil división, lo que facilita la cata y el reparto. Están envueltas en plástico al vacío y en papel reciclado con buenas y sencillas explicaciones del contenido y valor nutricional.


El aspecto en todas es brillante y sin vetas. El tacto es suave y la rotura, perfecta. Buen olor en todas, exentas de aditivos, conservantes, productos lácteos y gluten.

CHIAPAS 72%
Soconusco es una región costera en el suroeste del estado de Chiapas, en México. Limita con Guatemala. Allí, los productores mayas y mokayas cultivan el cacao orgánico de variedad trinitario usado para esta tableta. Los cultivadores protegen y fomentan la protección de los corredores biológicos en la región.

El color es marrón oscuro con tono violáceo. En cuanto al sabor, noto aroma a regalíz al principio y un poco de astringencia (sequedad). Después se aprecian aromas de cítricos con notas de almendras tostadas. Es el chocolate más intenso y aunque lo elegí para catarlo el primero por su porcentaje, la segunda vez que lo caté lo incluí al final. 

Kris Kellens, del blog belga Bean to Bar, detecta olor a taninos de madera, hierba seca, acidez de cacao crudo y como aromas, acidez parecida a la del pomelo y tonos dulces ahumados.

TRINCHERAS 75%
Cacao procedente de una comunidad del Estado Carabobo, en Venezuela, en los alrededores del Parque Nacional San Esteban. Forma parte de un proyecto de la organizacion "Tierra Viva" para capacitar y apoyar a los pequeños productores locales con el fin de generar una alternativa socio-económica. A la vez quiere contribuir a la conservación de las especies nativas del bosque tropical asociadas a las plantaciones.

La acidez me parece notable al principio y luego aparece pronto el sabor amargo, mezclado con un agradable aroma lacteado, como a crema, de postre, para después volver al rico amargo. Según Ara Chocolat, se sienten aromas de caramelo y café.

MADAGASCAR 75%
Cacao trinitario orgánico del Valle de Sambirano, en el noroeste de la isla de Madagascar, la más grande de África.

Inicialmente se nota acidez y a medida que se pasea por la boca, un poco de sequedad y amargura. Un gusto ligeramente picante, como a juanola "descafeinada" o regaliz. Muy buena la descripción de los "cambios de humor del chocolate" durante la cata, según Kris Kellens.

Ara Chocolat define este chocolate con notas afrutadas (frambuesas y banana según Kris) y un toque de café a final.

ECUADOR 75%
Elaborado con habas de cacao orgánico de Guayas, provincia costera de Ecuador.  Supongo que serán de la variedad nacional.

El aroma de canela que cita Ara Chocolat se percibe bien, con un poco de picante; noto pimienta y también notas de tierra. Sabor afrutado y cremoso. 

Cada vez disfruto más con el chocolate de Ecuador y he disfrutado muchísimo con el viaje de estos cuatro chocolates. Gracias por la oportunidad de probarlos, Ara Chocolat, y bon vent!

lunes, 8 de diciembre de 2014

ARA CHOCOLAT: DEL HABA A LA TABLETA

En Francia no son muchos los chocolateros que elaboran el chocolate del haba a la tableta (from bean to bar). La mayoría trabajan con cobertura que adquieren a grandes empresas chocolateras. El proceso "del haba a la tableta" transforma los granos de cacao en chocolate siguiendo varios pasos. Primero se eligen las habas de cacao que se han fermentado y secado. Después se tuestan, se pelan, se refinen y se conchan. Por último se tempera el chocolate obtenido y se hacen las tabletas.  Cada fase debe realizarse cuidadosamente e imprime un estilo a cada chocolate.

Ara Chocolat comenzó a fabricar así sus productos de manera artesanal, a mano, en un obrador de Seine et Marne, a 20 km de París. Su chef chocolatier, Andrés Zakhour, vio en Francia un reto. Un mercado donde los consumidores, con un buen conocimiento del vino, pueden entender que el chocolate es un alimento complejo, que puede ser único y saber diferente según su procedencia y el modo en el que se trabaja.  Y donde se valora el producto ecológico.

Además de realizar todo el proceso a mano (incluso con una de las dos máquinas descascarilladoras fabricadas por él mismo), apuesta por ingredientes orgánicos. Todo esto para resaltar el sabor de cada variedad de cacao usada y para concienciar sobre la protección de los ecosistemas en los que crecen los árboles de cacao. Andrés explica que el cultivo del cacao necesita árboles de sombra y en ese entorno tropical existe fauna en peligro de extinción. El logo de este chocolate es un guacamayo (también llamado ara, de ahí el nombre de la marca) y una mazorca de cacao. Ambos originarios de América Central y del Sur.


El mimo artesanal está en todo el proceso, incluso intentando que haya la menor cáscara posible para que no afecte al sabor y el chocolate sea más puro. "Gracias al bean to bar se puede imprimir dos veces la personalidad al producto final en el caso de los bombones", comenta Andrés. La mayoría del chocolate procede de cacao de cultivo orgánico. Pero por su filosofía de protección del medio ambiente, Ara Chocolat apoya a productores locales que utilizan técnicas de cultivo respetuosas con éste, que no cuentan con el sello ecológico porque es costoso, pero trabajan como si lo tuvieran, de manera sostenible. También envuelven y embalan sus chocolates en papel reciclado. Andrés y su esposa son veganos y además no usan aditivos, conservantes, productos lácteos, gluten ni lecitina de soja.

Andrés  se ha formado como pastelero y chocolatero en Venezuela (trabajó en Franceschi), su país de origen, y también ha trabajado en el Reino Unido. Tiene raíces españolas, en concreto una abuela de La Palma, y ha visitado Barcelona para conocer los gustos gastronómicos y encontrar lugares donde distribuir sus excelentes chocolates. Admira a los grandes Martin Christy y Maricel Presilla.

Las tabletas que he probado (cata en el siguiente post) son de primera calidad y sabor. Espero en un futuro probar sus bombones, pralines y cremas para untar. Cuando algo es bueno, me gusta seguirlo y darlo a conocer.

Los chocolates se pueden comprar online en su página y en los enlaces abajo, por correo electrónico y en París en los restaurantes Nature. También estarán disponibles en Londres la semana próxima durante el London Chocolate Festival.




miércoles, 19 de noviembre de 2014

CHOCOLATES DE ORIOL BALAGUER INSPIRADOS EN VINOS INÉDITOS DE ABADÍA RETUERTA

Vendimia Tardía Verdejo 2013 y 18 Year Old Tawny 1996 combinan con distintos chocolates

La uva y el cacao son dos productos de la tierra de los que nacen la bebida más noble del viejo mundo y el alimento de los dioses del nuevo continente. El vino y el chocolate tienen mucho en común. Ofrecen una gran riqueza de texturas, aromas y sabores, son ricos en taninos y su elaboración artesana es compleja.  Juntos o separados alegran el corazón y seducen el paladar.

Abadía Retuerta, la excelente bodega de Sardón de Duero y el reconocido maestro chocolatero Oriol Balaguer, han lanzado V&C (vinos y chocolate), dos productos en edición limitada que se presentaron ayer en Barcelona y hoy lo han hecho en Madrid.

La bodega propuso a Oriol Balaguer un maridaje de los vinos con sus chocolates y éste aceptó sin dudarlo porque "me apasionan todos los proyectos de gastronomía". Sobre todo cuando "los compañeros de viaje son tan adictos como yo al trabajo" y comparten los mismos valores:  respeto por las materias primas, la búsqueda de la perfección, la innovación, etc.

El proceso creativo ha durado dos años. La inspiración de Oriol Balaguer para esta colección de dos cajas de chocolate con 5 sabores distintos cada una viene de las visitas que hizo a Abadía Retuerta, de las conversaciones con su enólogo, Ángel Anocíbar, y de los paseos por el entorno. En las viñas, el monte de pinos y zarzamoras, el campo de lavanda y de encinas fue visualizando los sabores del chocolate.

Fotos de Abadía Retuerta


En todos los chocolates están presentes los aromas que evocan los vinos (corteza de naranja, lavanda, miel, moras...), perfumes del entorno de la vid,  texturas (piñones, orejones) , colores y sabores.  Los chocolates V&C han sido elaborados con cacao criollo procedente de Brasil, Trinidad, Perú, Venezuela y Santo Tomé, entre otros países. 

VENDIMIA TARDÍA VERDEJO 2013
Elaborar un vino de una variedad que para algunos carece de nobleza ha supuesto un reto. La fría añada obligó a esperar porque la variedad no llegaba a completar el ciclo y dio paso a una alta concentración de azúcar y acidez. Se vendimió en diciembre. Es un vino que recuerda al Sauternes, fresco y afrutado, con toques de lavanda y de monte. De aromas intensos a corteza de naranja, zarzamora y miel. Edición limitada a 400 unidades.

Las tabletas de chocolate creadas para acompañar este vino con sus porcentajes de cacao son de lavanda (66%), orejones (70%), naranja (68%), mora (72%) y miel (85%).

Vendimia tardía Verdejo 2013. Foto de Guillem Saga.
Los sabores de lavanda y mora me parecieron sutiles, elegantes, mejores que otros chocolates que he probado con estos ingredientes. El de mora fue definido como goloso por Oriol Balaguer. El chocolate de orejones me encantó por su débil acidez. El chocolate de miel, líquida, me gustó aunque no era tan intenso como esperaba. La miel procede de colmenas que rodean la bodega, cerca de bosques de encinas, sabinas, quejigos y pinos. Después de varias pruebas con miel deshidratada y miel crujiente, Oriol Balaguer se decidió por lo clásico: la miel pura y en su estado líquido.  En la presentación, el chocolate con miel fue el primero en desaparecer.

OLD TAWNY 1996
Vino tributo a la historia de Abadía Retuerta, elaborado con las primeras uvas vendimiadas en la bodega y como si fuera un Oporto. Ha reposado en barrica 18 años. Un largo envejecimiento para degustar en ocasiones especiales. Destellos de uvas pasas, orejones y piñones con matices de colmena.  Edición limitada a 200 unidades.

Las tabletas de chocolate creadas para acompañar este vino con sus porcentajes de cacao son de uva pasa (66%), orejones (70%), piñones (68%), mora (72%) y miel (85%).

Old Tawny 1996. Foto de Guillem Saga
Del chocolate de uva pasa destaco su delicadeza. En el chocolate con piñones aprecié la intensidad del cacao y me gustó la textura de los piñones, frutos muy usados en Cataluña y de gran valor en pinares castellanos.

Vinos y chocolate:  armonía, pasión y oficio

Los vinos, simplemente sublimes. El verdejo botirizado fue una sorpresa que me fascinó por su frescura y persistencia, como comentó Enrique Valero, director general de Abadía Retuerta. Recordé un Sauternes de hace tiempo y aunque distinto, el disfrute de algún Tokaji. El mayor de edad Tawny lo tomamos al final y paladeamos sus matices. Una pasada. Noté un poco de regaliz y una persona comentó sus notas de caramelo. Los vinos, no comercializados antes, son fruto de la experimentación y de uvas singulares. Llamados "crafted wines" o vinos de autor, son de producción limitada y su fuerte personalidad es reflejo de los pagos de donde provienen.

Los chocolates -como los postres- de Oriol Balaguer son armonía. Y uso sus palabras para definirlos: "pura emoción, pura sensibilidad y puro cariño". Buscan la proporción perfecta de dulzor y amargor, tueste, untuosidad, sabor, textura y originalidad.


Pasión y oficio en vinos y chocolates. Buena iniciativa V&C, que esperemos no sea un maridaje o matrimonio de una sola vez.