Algún día tenía que escribir mi primera crítica. Fui a Dolso una tarde y comí un brownie. El camarero fue amable y lo presentó con cremilla de chocolate pero estaba muy seco. Volví con una amiga a desayunar. Su brownie, que estaba caliente, estaba más esponjoso pero quemado por fuera y con regusto en exceso a mantequilla. Yo comí un némesis, un pastelito de chocolate sin harina, duro por fuera y consistente aunque no mazacote. Estaba bueno al no ser empalagoso ni dulzón. Costó 3,90 €. Una sugerencia: mejor que los postres no vayan decorados si el chocolate de decoración es malillo.
Por el local pasó gente. No todos tomaban pasteles. Quizás necesitaban un lugar donde fumar. Menos mal que pronto lo prohibirán. Yo no pienso volver. Tienen muchos postres dulces, de ahí el nombre del lugar, donde también se puede comer de menú. Pero si en un brownie fallan, no sé qué esperar. Y me parece caro para lo que ofrecen. Espero que recuperen el nivel de calidad que debieron de tener en sus inicios.
Dolso
C/Valencia 227
Barcelona
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