jueves, 18 de noviembre de 2010

CHOCOLATERAPIA, PLACER PARA LOS 5 SENTIDOS

Disfrutando del chocolate con los cinco sentidos

Buscando un regalo especial para mi madre pensé en un tratamiento de chocolaterapia. Nos fuimos juntas a un spa de Majadahonda llamado Aquarthe a hacer el tratamiento DULCES CARICIAS DE CHOCOLATE EN PAREJA.

El tratamiento dura aproximadamente 120 minutos e incluye un peeling de azúcar, un masaje con aceite de chocolate, una envoltura corporal completa de chocolate, hidratación con body milk de cacao y, como obsequio, una botella de 37,5 cl de cava y bombones. El precio para 2 personas es de 190 €.

Estos son los datos del tratamiento… sin embargo, la experiencia sensorial es mucho más rica y, si me permitís, más compleja de explicar… aunque lo voy a intentar. Con él se logra disfrutar del chocolate con todos los sentidos, aunque son el tacto y el olfato los que más aprovechan la experiencia.

Al llegar al spa, nos acompañaron a una sala muy acogedora: luces tenues, música envolvente, velas, decoración con motivos hindúes y dos camillas nos esperaban…

Una vez preparadas, dos terapeutas entraron y comenzó el ritual. Con gran delicadeza nos colocaron bajo la cabeza una almohadita hecha con una especie de perlas calientes que desprendían un aroma a chocolate que invitaba a la relajación total. Nos cubrieron los ojos con una pequeña toalla e iniciaron el tratamiento.

En primer lugar, nos hicieron un peeling con azúcar no especialmente abrasivo. Tras este proceso, la piel está perfecta para recibir un cálido masaje con aceite de chocolate. Es uno de los momentos más relajantes y placenteros del tratamiento. Los movimientos firmes pero delicados de las manos de los terapeutas se mezclan con el calor y el aroma a chocolate que desprenden tanto la almohadita como el aceite y con la relajante música…

Con este maravilloso masaje no concluye el tratamiento. Los mimos continúan. Los terapeutas aplican la envoltura de un chocolate bastante espeso y ligeramente caliente. Una vez cubierto todo el cuerpo con el chocolate, nos envuelven con unos plásticos y una toalla y abandonan la sala. La relajación, en este punto, es suprema. La suave música, el aroma a chocolate, la temperatura del cuerpo (elevada, pero no sofocante) y la penumbra provocan un bienestar profundo y una tranquilidad total.

Después de unos minutos, regresan los terapeutas, retiran los plásticos y nos invitan a darnos una ducha con un gel de cacao. Volvemos a la camilla para la última fase de nuestra chocolaterapia: hidratación final con crema de cacao. La sesión termina. Se nos obsequia con cava y bombones, con los que “volvemos a la realidad”.

Pero el placer no acaba aquí… Doy fe de que la relajación, la suavidad de la piel y, sobre todo, el aroma a chocolate en el cuerpo permanecen durante todo el día.

Agradezco a David, de Aquarthe, la información adicional y la fotografía. Este post participa en el I Concurso de blogs de Aquarthe, organizado por este centro y http://www.tanguapos.com/
Mª Jesús Rojas

miércoles, 17 de noviembre de 2010

CACAO PARA ESNIFAR

Leed bien, cacao, no otra cosa. Hace un par de días El País publicó una noticia sobre Dominique Persoone, un chocolatero de Brujas conocido por su arte y sus extravagancias y que se define a sí mismo como “Shock O Latier”. Una de sus genialidades es una pequeña máquina, “chocolate shooter”, que acentúa el aroma y el sabor del chocolate catapultando al aire cacao pulverizado mezclado con jengibre y menta con el fin de esnifarlo. El aroma de la menta y el jengibre abren la nariz para que el cacao vaya al cerebro y así, prepararse para el postre. La idea le surgió para acompañar el postre para el cumpleaños del guitarrista de los Rolling Stones Ron Wood. También ha investigado bombones con efectos antidepresivos y estudia un cacao conocido como el viagra natural del Amazonas. El video de youtube dura 56 segundos y es apto para todos los públicos.

http://www.youtube.com/watch?v=QK2jhucsqQ8

Hijo del dueño de un casino y un restaurante Persoone estudió restauración pero descubrió su amor por el chocolate cuando trabajó con los legendarios chocolateros Pierre Hermé and Pascal Brunstein. "Siempre me gustaron los juegos, los experimentos, hace nueve años fui a Madrid Fusión y ahí decidí aplicar al chocolate todo lo que había aprendido en la cocina".

En The Chocolate Line, su tienda de estilo clásico en Brujas, hay pralinés con mezclas sorprendentes: coliflor, albahaca, espárragos, sake, coca cola, etc. Es capaz de maridar sus chocolates con tequila y hasta con piel de pollo. Persoone se considera un revolucionario del chocolate y piensa que la clave para la nueva frontera del chocolate está en la amplitud de mente unida a la mejor calidad de los ingredientes y al equilibrio entre sabor y aroma.
Este provocador chocolatier belga ha abierto su segunda tienda en Amberes en el palacio De Meir, que perteneció a Napoleón y otra realeza.  

Es autor de The Roots of Chocolate, sobre su expedición a México para descubrir los orígenes del chocolate, con recetas propias, y que fue premiado como mejor libro de chocolate del mundo en 2009. Además es miembro del think tank del restaurante inglés Fat Duck.


lunes, 15 de noviembre de 2010

LAS COSAS, CLARAS, Y EL CHOCOLATE, ESPESO

¡Cuántas veces hemos oído este refrán! Para todo hay gustos pero el chocolate a la taza suele preferirse espeso, con cierta consistencia. He encontrado una curiosidad sobre el chocolate espeso, con muchas referencias, y distintas explicaciones del refrán, sin autor.  

En el siglo XVII se debatía si el chocolate rompía o no el ayuno cristiano. Parece increíble para nuestra época pero en aquella fue un tema muy polémico y  se escribieron muchos tratados a favor o en contra del chocolate. Los detractores argumentaban que todos los alimentos nutritivos o completos violaban el ayuno, lo que incluía al chocolate. En 1636 Antonio de León Pinelo en su obra Question moral si el chocolate quebranta el ayuno eclesiastico, determina que el asunto debe centrarse en el estado sólido o líquido del chocolate. Si era sólido se trataba de comida y no se podía tomar en tiempo de ayuno.

En cambio, en 1662 el cardenal François Marie Brancaccio se declaró partidario del chocolate en su sentencia Liquidum non frangit jejunum (El líquido no infringe el ayuno). Para él era una bebida. Y la iglesia admitía su consumo siempre que no se le añadiera leche o huevos.

Mientras,  el pueblo, más práctico, discutía acerca de cuál era la mejor forma de tomarlo. Algunos lo preferían a la española, es decir, espeso o más cargado de cacao; otros a la francesa, más claro y diluido en leche. La mayoría se inclinó por el chocolate más consistente, por lo que la expresión Las cosas, claras y chocolate, espeso se popularizó en el sentido de llamar a las cosas por su nombre. Otra variante sería El agua, clara, y el chocolate, espeso. Cada cosa debe ser como es.

Por último, la variante Las cuentas, claras, y el chocolate, espeso aconseja transparencia en temas económicos para evitar ser engañados. Como en Las cosas, claras, y el chocolate, espeso las relaciones sociales deben funcionar de esta manera, sin trampas, y el chocolate, para ser bueno, debe ser espeso.

jueves, 11 de noviembre de 2010

ARQUITECTURA COMESTIBLE DE NIEMEYER

Otra caja, llamada Q. Contiene una serpenteante barra de chocolate diseñada por Oscar Niemeyer, el centenario arquitecto brasileño.

No es el ángulo recto que me atrae, ni la línea recta, dura, inflexible, creada por el hombre. Lo que me atrae es la curva libre y sensual, la curva que encuentro en las montañas de mi país, en el curso sinuoso de sus ríos, en las olas del mar, en el cuerpo de la mujer preferida. De curvas es hecho todo el universo, el universo curvo de Einstein. Oscar Niemeyer.

El chocolate de degustación está fabricado por Aquim,  una empresa gastronómica familiar de Río. Samantha Aquim, que  estudió con Thierry Alain en Lenôtre,  París y hoy dirige la división de chocolates Aquim, visitó las plantaciones de cacao de Bahía para encontrar el grano perfecto. Para destacar sus características, decidió utilizar un minucioso proceso de fermentación, sin añadir otros ingredientes o aromas.


Esta chaise longue constituye una verdadera pieza de arquitectura comestible con un 77 % de cacao. En el nivel superior de la lujosa caja se presentan tres barras sinuosas. En el nivel inferior hay onzas con seis mezclas de chocolate con diferentes niveles de intensidad y suavidad, para ir degustándolas en orden. Se vende con un utensilio de oro y un libro de cuentos en las tiendas Q de Rio de Janeiro.
Gracias a Mariajo, periodista y decoradora de interiores.
http://interior-es.blogspot.com/

martes, 9 de noviembre de 2010

EL CHOCOLATE DE EL BULLI

Había estado antes en elBulli y aunque la experiencia gastronómica había sido fabulosa, todo un espectáculo de sabores, olores, colores, texturas, etc. no había tenido gusto chocolatero.

El sábado estuve comiendo con unos amigos en el restaurante de Ferran Adrià y Juli Soler. Tuvimos la suerte de disfrutar de una comida en lugar de una cena y así disfrutar también del entorno. El menú de otoño fue increíble y mi pareja y yo coincidimos en que era el mejor que habíamos probado. 
No voy a describir los platos aquí porque no viene al caso: éste es un blog de chocolate y encontraréis fotos y descripciones de muchos platos en otros blogs. Yo sólo mencionaré dos platos de caza en los que se incluyó chocolate ¡y la traca final!
Después de comer una cabeza y un muslo de tordo -sí, tordo, nunca hubiera imaginado mascar y engullir la cabecita de un pájaro- llegó un capuccino de caza con chocolate. En el fondo estaba el sabor fuerte de la caza; la espuma era cacao de 90%. No me satisfizo del todo por el potente sabor animal.
La mancha la saqué a propósito.


Sí me gustó la bolsa de cardamomo para oler (nos recordó a bosque, a chimenea), con una tórtola con salsa de mora y foie con un risotto de moras y salsa de liebre en cuchara; entendí que algo de chocolate debía de haber en este plato.


Uno de los cinco postres consistió en dos filipinos fríos de chocolate con un 90% de cacao relleno de coco casi líquido.

Pero la sorpresa vino después de los postres. Esperaba petit fours, que hubiera alguno de chocolate. Como no había leído nada del menú los ojos casi se me salieron de las órbitas.   
Apareció una inmensa caja de chocolate. Parecida a una caja de herramientas o a un costurero, con dos cajones a cada lado. Había visto algún documental sobre elBulli pero por lo visto, no la parte en la que aparece la famosa caja, que la sirven desde hace un año. Un equipo de siete personas comandadas por Mateu Casañas, jefe de pastelería, elabora su contenido a diario.

Describo el desfile de chocolates.
Bandeja superior
Fila de maíz y chocolate blanco. Fresas liofilizadas bañadas en chocolate blanco, fresa liofilizada con forma de coral, esponja de fruta de la pasión con yogur y chocolate blanco, tabletas de chocolate negro y chocolate con leche y frutos secos, tabletas de chocolate con fresa, con fresa, monedas de soja y chocolate blanco, monedas de chocolate negro con albaricoque y con mango.

Cajón derecho
Fila de falsos cacahuetes de sésamo blanco con grosella garrapiñada y cacao en polvo, trufas de coco huecas con cacao, cereza marena liofilizada con avellana y chocolate negro (sabor algo picante).  Todos con lecho de virutas de cacao.

Cajón izquierdo
Lingotes de chocolate negro con licor de mandarina, hojas de chocolate negro con hoja menta, feulletine o galletita con chocolate y menta con forma de hoja.


Los probé todos (menos el de fruta de la pasión; soy alérgica) e incluso repetí y  “tripití”. La pena es que no pudimos llevarnos la caja a casa. Tenían que haber pensado en un formato que permitiera llevarnos el resto de los chocolates. Aunque quedaron pocos y alguno cayó en el bolso de mi amiga y en el mío.
Soberbio, espectacular, divino.
Esa misma noche tuvimos una cena de unos amigos a la que no podíamos faltar. Hay fechas que no se eligen. Llegué con el estómago perfecto después de tan maravillosa comida porque tampoco bebí mucho alcohol. A elBulli se va a comer y no a beber. Cené muy bien (un postre de chocolate) y al día siguiente seguía sin tener molestias. Eso sí, me encontraba cansada.
Guardaré este recuerdo gastronómico, con la compañía genial de mi marido y mis amigos. Celebrar la amistad con un encuentro en elBulli y con un broche de chocolate es para dar gracias.

viernes, 5 de noviembre de 2010

MONA DE CHOCOLATE DE LA SAGRADA FAMILIA PARA EL PAPA


Por fin ayer me llegó la foto  de la mona de la Sagrada Familia procedente del Gremio de Pastelería de Barcelona. 50 kilos de chocolate macizo en lo que constituye una obra única, como lo es el famoso templo diseñado por Gaudí que viene a consagrar el Papa Benedicto XVI (Benet en catalán).
Acompañará los postres del almuerzo que ofrecerá al Papa el Cardenal Arzobispo de  Barcelona,  Monseñor Lluís Martínez Sistach, de quien partió la idea.
La mona de chocolate empezó a elaborarse a principios de octubre en el obrador de la Escuela de Pastelería del Gremio de Barcelona y ha supuesto una dedicación de unas 250 horas, por parte de un equipo de profesores y alumnos.
El Templo de la Sagrada Familia esculpido y modelado con 50 kilos de chocolate macizo tiene una base de 70 x 70 cm y una altura de 1,20 m.
Cuatro profesores de la Escuela de Pastelería Jordi Sempere, Olivier Fernández, Jose Romero y Raúl Bernal, la entregarán el domingo 7 de noviembre al Santo Padre.
“Para la Junta Directiva del Gremio de Pastelería de Barcelona ha sido una gran satisfacción participar tan directamente en este acontecimiento histórico, que permitirá que el Santo Padre tenga la oportunidad de ver las dotes artísticas y creativas de los pasteleros catalanes con el chocolate, así como su vinculación a la Mona de Pascua”, dice la nota de prensa del Gremio.
Espero que la visita del Papa Benet XVI a Santiago de Compostela y a Barcelona sirva para transmitir el mensaje de paz universal y de verdadero amor del cristianismo.
Me quedan algunas dudas.  ¿Podrá catar la mona el Papa? ¿Se comerán la mona entre todos los invitados al almuerzo? ¿O se quedará como pieza del fantástico Museo del Chocolate de Barcelona? Lo preguntaré. También me tengo que enterar de si elaboran algo bueno en Santiago de Compostela para recibir al Papa, peregrino en Año Santo.
Os pongo un enlace a la página de facebook de la Escola de Pastisseria del Gremi de Barcelona por si estáis interesados en echar un vistazo a las distintas fases de elaboración de la mona.  Y ya hablaremos de monas cuando llegue su temporada, antes de Pascua.

martes, 2 de noviembre de 2010

CATA DE CHOCOLATES ORGÁNICOS




La Comunidad  Vinces. Single Origin. Organic Dark Chocolate. República del Cacao
75% de cacao. Licor de cacao, azúcar, manteca de cacao y lecitina de soja.
Intenso, muy intenso.  El aroma al abrir el envoltorio es fuerte. Duro al morder, cuando se paladea aparecen algunos sabores frutales pero el del cacao es el predominante. Puro y cremoso. Una cata de un entendido dice que tiene tonalidades ligeras de cuero y profundas florales y frutales.
El cacao Arriba de esta tableta procede de Ecuador. El 10% de los ingresos netos se destinan a los cultivadores.
Onzas grandecitas; ocho onzas en la tableta. 100 g. En una web lo he visto a 4 €. No recuerdo cuánto pagué; buscaré el ticket... ¡Lo encontré! Pagué o 4,20 € o 4,40 € en Vila Viniteca donde compré también el siguiente chocolate y tienen muy buena selección (también de Solé y Elio di Luca).

http://www.republicadelcacao.com/default_es.aspx

Cao Grande Noir 70%. Agricultura ecológica. Valrhona
70% de cacao, pura manteca de cacao, azúcar de caña, lecitina de soja.
Las onzas de esta tableta son grandes. Ocho en total. Olor potente. Las notas de cata dicen que es largo en boca, sorprende por sus notas ácidas y afrutadas y desvela su carácter bruto tostado y ligeramente amargo. Lo de bruto es una mala traducción; quieren decir auténtico, íntegro.  Una onza es suficiente para captarlo. Pero paladeo más de dos. Olor fuerte a tostado y a aceituna. Textura sedosa y efectivamente, una sensación muy duradera en boca.
100 g. 4,20 €.
Chocolate negro con jengibre de producción ecológica. Chocolates Solé
56% de cacao, 2% de jengibre, azúcar de caña, manteca de cacao y vainilla. No tiene lecitina de soja.
Huele bien, ligeramente a jengibre. Duro al morder. Resulta gustoso al paladar y no es picante. El sabor a jengibre es duradero pero moderado, más que el de muchas galletas con jengibre y por supuesto, nada que ver con los platos asiáticos en los que se usa el jengibre maduro, mucho más picante. Buena combinación.
Las onzas son pequeñas, perfectas si sólo apetece tomar un poquito.
El jengibre, originario de Asia, ha sido usado en la medicina tradicional china y en la ayurvédica por sus muchas propiedades medicinales. Se usa contra las náuseas, indigestión, artritis, infecciones y otras molestias. 
100 g. Precio: 1,95 €. Comprado en Mantequería Colmado La Sierra, en Barcelona, donde me hablaron muy bien de estos chocolates.
Chocolate negro con canela El Vergel
52% de cacao, azúcar integral de caña, manteca de cacao, 2% de canela y vainilla.
Un envoltorio sencillo, de papel de embalar, con una pegatina chillona. El chocolate es algo brillante, huele mucho a canela. Duro al morder. En boca es terroso y suelta el sabor de una manera apabullante. Deja buen sabor, duradero.
Todo de cultivo ecológico, con sello de la Comunitat Valenciana y registro sanitario de Castellón.
100 g. 2,20 € en su web. A mí me lo regaló mi amiga Natalia ;-)